A solas

 







Por Yanira Soundy

 

Todo es silencio, nada se mueve. Acá las calles forman caminos de ruidosas quejas y las personas vagamos como ciegos esperando una mano y el socorro.

Vigilan nuestros pasos, el fin está cercano para todos...

Nosotros, como vasos de arcilla nos quebramos y las lenguas de los niños se pegan por la sed.

Hay pan. Pero nadie se molesta en repartirlo. Mientras algunos comen manjares deliciosos, otros desfallecen por las calles. Hay personas vestidas de lino y seda, y  cientos forman parte ya de los basurales.

La piel de muchos está pegada a sus huesos y sus cuerpos están rojos como corales.

Ahora todos esperamos socorro, estamos cansados. Se ha derramado la sangre de los justos.

La luna no cuenta su historia de encantos. Y el corazón no responde más allá de sí mismo.

Ten piedad de tu pueblo Señor y no permitas que nos cacen como pájaros. Quita nuestras pesadas cadenas y libera nuestros caminos de las piedras y las tinieblas.

¡Invoco tu nombre desde lo profundo de mi corazón!


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