La importancia de la fe.
Por Yanira Soundy.
Hablar de tormentas y huracanes
en un mundo convulsionado por la violencia, asesinatos, drogas, la falta de
valores, brujerías y odios, no es algo
raro, todo lo contrario.
¿Qué podemos esperar que ocurra en medio de
tanta oscuridad?
Cuando menciono esto, muchas
personas piensan que soy fanática de Jesucristo o una ignorante que no entiende
las causas naturales que provocan estos desastres.
La verdad es que la mayor parte de
personas que se apegan a la “realidad” y dicen que todo es producto de la
naturaleza y el mal uso de la misma por parte del hombre, no comprenden que si
la humanidad viviera en la luz y bajo la Palabra de Dios, todo tendría un
orden, y el mundo sería perfecto.
De nada sirve negar que todo está
escrito en la Biblia, tampoco sirve escarbar hoyos profundos para esconder las
cabezas y no ver ni oír, o dar la
espalda a la infinidad de milagros que vivimos día a día.
Es tiempo aún para creer en un
Dios que no vemos, y sentirlo en cada amanecer, en el soplo del viento, al ver
una mariposa posarse en un lirio y reconocer los miles de colores verdes que
habitan en las hojas de los árboles, al beber agua y calmar nuestra sed, al
caminar sin usar nuestros pies y avanzar por senderos inimaginables. Dios
realiza en nuestras vidas miles de milagros, y muchas veces no alcanzamos a
tener la suficiente conciencia espiritual para percibirlos. No importa si nos
dicen: “Vas a morir, viene un huracán o una tormenta y se inundará tu casa, tu
vida y tu alma de lodo con piedras y objetos corto punzantes”, si tú crees en
los milagros de Dios, sabrás que eso no será así. Entenderás que frente a la
adversidad, existen personas que te ayudarán, sólo porque serán tocadas por
Dios. Si tú crees, comprenderás que Él
puede eliminar una tormenta, calmar las aguas del mar y los torrentes
desbordados de los ríos, y que también
puede sanarte, porque es un Dios de Amor Perfecto y Misericordia, que nunca abandona a sus hijos en la tempestad.
Yo creo en Él, sé muy bien que
todo pasará y ese milagro será nuestro.
Cuando Dios permite que ocurran
huracanes, tormentas, terremotos y otros desastres naturales, es porque tiene
un claro propósito en cada vida que salva y en cada país que padece los desastres. Reflexionemos que
quiere decirnos Dios con todo lo que pasa en el mundo, pidámosle poder
comprender su mensaje y recibir los milagros que tiene para nosotros.
Hace frío ya en El Salvador, se
acerca la Tormenta Iota y mucha gente está preparada con fundas, agua
embotellada, medicinas, suéteres, comida, chocolate caliente, velas y fósforos,
igual hay otras, que no tienen nada o muy poco, algunas recibieron la caja de
provisiones del gobierno, pero… ¿Estamos preparados espiritualmente? ¿Confiamos
en Dios nuestro Señor, qué la tormenta y su gran cantidad de agua no hará
estragos en nuestro país y se irá directo al mar? ¿Esperamos un milagro o nos
apegamos a lo que nos dicen en los noticieros en las condiciones del clima?
Llueve ya en nuestra tierra, pero
el sol resplandece en el corazón de quienes creemos. Dios bendiga a El
Salvador.
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