El Pan
Señor:
Mira a tu sierva callada y silenciosa, junto a
la estela de los sueños y el aroma de los cirios en los templos. A tu esclava
fructificada en el árbol de la vida, amando tu brillo en la forma del silencio,
esta madre en el revuelo de palomas en
la tarde...
Tu: la armonía perfecta, la luz y la dulzura
Mírame en la ribera del Jordán, en el idioma de
una flor, en un territorio abierto.
Tú: mar jubiloso y agua tibia.
Sonrío absorta a las gaviotas, tiemblo en el
rocío y se abren todas las corolas del campo.
Señor:
La paja del establo resplandece y el pan se multiplica.
En este sitio tuyo donde enciendes estrellas
infinitas y los peces tienen corazones
de arena.
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